
PRESENCIAS Y AUSENCIAS
La ausencia no es únicamente una cuestión formal.
Es también un espacio de silencio.
En mis esculturas, el vacío se convierte en un lugar donde la mirada se detiene y el pensamiento desacelera. No es un hueco que reclama ser llenado, sino un espacio que invita a entrar, a permanecer, a escuchar.
El espectador no observa la obra desde fuera: se introduce mentalmente en ella. El vacío actúa como un umbral donde la forma deja paso a una experiencia interior, íntima y silenciosa.
En ese silencio, la escultura deja de imponerse y comienza a acompañar. Genera una pausa, una sensación de equilibrio y calma que permite conectar con un pensamiento más profundo, más consciente.
La ausencia se transforma así en presencia interior: un lugar de tranquilidad, de reflexión y de reposo.
En el silencio del vacío, la forma encuentra su sentido.
EL VACÍO COMO ESTRUCTURA
El vacío como origen formal.
CONSTRUIR DESDE LA AUSENCIA
El dibujo como primer gesto.



